Skip to main content

Yo os elegí a vosotros, y os he puesto para que vayáis y llevéis fruto, y vuestro fruto permanezca. —RVR1960

JUAN 15:16

En Nueva York, Sam Van Aken rescató un huerto experimental casi abandonado. El huerto contenía cientos de especies de frutos en extinción que Van Aken quiso conservar injertándolos en un ciruelo. Consiguió que en un mismo árbol hubiera frutas tan diferentes que se me antojaría tener un árbol así.

Cuando el árbol florece en primavera, los variados colores dan una vista maravillosa. El sabor de las frutas injertadas, es una mezcla del sabor del árbol base con su propio sabor. ¡Cada una tiene un sabor único!

Esto es un buen ejemplo de lo que el Señor Jesús hizo con nosotros. Somos diferentes, pero cada una somos frutas injertadas en la Vid verdadera que es Él. La mezcla de Su sabor con nuestro sabor tiene que ser genial. Quien nos conozca, sabrá que algo diferente hay en nosotras, algo parecido a lo divino, ¡algo parecido a Jesús!

¿Y tú, das fruto? ¿Es tu fruto dulce, diferente al de cualquiera y… con el sabor de Cristo? (YF)

El fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza…

PABLO

Un devocional de Un año con Dios (B&H en Español).

Leave a Reply

Hit enter to search or ESC to close