Por: Emma J. Marín
«Ciertamente el bien y la misericordia me seguirán todos los días de mi vida,
Y en la casa de Jehová moraré por largos días». Salmo 23:6
Anoche me desperté al escuchar un golpe y un llanto repentino. Mi hijo se había caído de la cama. Me levanté enseguida para recogerlo del piso. Aunque la habitación estaba completamente oscura, no dudé ni un segundo de dónde se encontraba. Lo levanté al instante, lo acaricié, lo consolé, y en poco tiempo volvió a descansar y a dormir como si nada hubiera pasado.
El año pasado, hubo muchas ocasiones donde me sentí exactamente así. Mi vida estaba tranquila, y de repente un golpe estremeció mi corazón y el de mi familia, como si nos cayéramos de la cama todos juntos. Fue un dolor profundo, y por un momento pensé que Dios se había olvidado de mí y de los míos. Muchas preguntas llegaron a mi mente como: ¿por qué Dios no me protegió de ese golpe tan duro? ¿Dónde estaba Dios mientras dolía?
Pasaron los meses sin sentir consuelo ni paz en mi corazón. Y fue precisamente en ese estado cuando llegaron a mí las verdades de la Palabra de Dios. Cuando la noche es más oscura, Su Palabra me recoge del suelo con brazos amorosos, me consuela y me devuelve el descanso que necesito en un lugar espiritual.
Quizá tú también necesitas descansar tras un año de vivir en este mundo caído. Un año más de lucha constante contra el pecado, la carne, el mundo, Satanás y la muerte. Por eso quiero invitarte a leer Salmo 23 conmigo, y descubrir en este hermoso salmo las verdades que tu alma necesita para hallar descanso, paz, ánimo y gozo en medio de las circunstancias, fijando tus ojos en lo que está por venir. Este salmo es uno de los más conocidos en todo el mundo. Tal vez ya lo tienes memorizado, pero precisamente por eso, volver a meditar en estas palabras es tan refrescante.
Tres verdades para recordar en este nuevo año
1. Dios es tu buen Pastor
El Señor es mi pastor, nada me faltará.
En lugares de verdes pastos me hace descansar;
junto a aguas de reposo me conduce.
Salmo 23:1-2, NBLA
Este salmo fue escrito para hablarle a tu alma. En tiempos difíciles, puedes recordar que en el Señor nada te faltará. Como buen Pastor, Él provee todo lo que necesitas: guía, alimento, refugio, cuidado, protección y más. Tal como las ovejas dependen completamente de su pastor. Así también tú y yo, si hemos rendido nuestra vida a Cristo, podemos confiar en que Él es nuestro Pastor. Jesús dijo: «Yo soy el buen pastor; el buen pastor da su vida por las ovejas» (Juan 10:11). Esto significa que Jesús entregó Su vida en la cruz para perdonar tus pecados, darte vida eterna y hacerte parte de Su rebaño para siempre.
Cuando lleguen los días difíciles —cuando te sientas estresada, ansiosa, sin paciencia o desorientada— recuerda que tu buen Pastor te cuida y te conduce hacia el descanso. Cristo es tu verdadero descanso. Él ha prometido estar contigo en toda circunstancia, por más difícil o dolorosa que sea. Cristo fue capaz de crear paz entre el Señor quien es santo y nosotros con todo nuestro pecado. Cristo es capaz de continuar proveyendo paz.
En el Salmo 23:4, leemos: «Aunque ande en valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo». Saber que Dios está contigo en todo momento te dará seguridad incluso en medio de la oscuridad. Y esto es algo que a mí me impresiona como madre, mi hijo puede dormir en paz solo con saber que yo estoy presente. Su nivel de confianza y reposo en mi presencia es total. De igual forma, tu buen Pastor está contigo siempre, sin importar la oscuridad que te rodee y puedes confiar en el hecho de que esa verdad no cambiará.
2. Dios ha vencido a tus enemigos
Tú preparas mesa delante de mí en presencia de mis enemigos;
has ungido mi cabeza con aceite; mi copa está rebosando.
Salmo 23:5, NBLA
Cristo venció a los enemigos más grandes de tu alma: el pecado, Satanás, el mundo y la muerte. Si Él ya ha vencido a esos enemigos eternos, puedes confiar también en que Él se encargará de cualquier situación temporal que enfrentes en esta vida. El buen Pastor te defiende y está a tu favor. Cuando el salmo dice, Él «prepara mesa delante de ti», está diciendo que Dios te honra, te alimenta y te colma de Su favor, aun frente a quienes se opongan a ti.
3. Tu destino final es Su presencia
Ciertamente el bien y la misericordia me seguirán
todos los días de mi vida,
y en la casa del Señor moraré por largos días.
Salmo 23:6, NBLA
Cada año que pasa estás más cerca de tu verdadero hogar: la presencia eterna del Señor. Allí, la plenitud no tiene fin. En ese lugar no habrá más luchas, ni más pecado, ni más dolor. Así como mi hijo volvió a dormir en su cama como si nada hubiera pasado, así también el Señor te recogerá y te llevará a un lugar de mejor descanso: Su presencia.
Después de ese golpe momentáneo, según la circunstancia que estes viviendo, recuerda que cada día —y cada año— estás más cerca de tu destino eterno. Da gracias a Dios, porque Él pastoreará tu vida con fidelidad hasta el final.
Recomendación para la lectora:
- Salmo 23 – Estudio bíblico: El pastor conmigo. Por: Jennifer Rothschild
- El Señor del Salmo 23: Jesús nuestro pastor, compañero y anfitrión. Por: David Gibson
- Conforta mi alma: 31 días de aliento siguiendo al Buen Pastor. Por: David Barceló
- Un año en Sus caminos: 365 devocionales para crecer en sabiduría
- La paz de Dios: 30 devocionales para ayudarte a encontrar descanso