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Por: Ana Robinson 

A la luz de la eternidad, podemos confiar que la salud completa y la restauración del cuerpo de una persona con discapacidad están en el corazón de Dios. Nuestro Padre celestial sanará completamente, en Su regreso, a aquellos que entreguen sus vidas a Cristo por medio del arrepentimiento y la fe en Su sacrificio en la cruz (Ef. 2:8). Con esa esperanza, podemos encontrar la sabiduría y la gracia de Dios para criar, amar y servir a nuestros seres queridos que se encuentran en esta situación. Y si tú sufres de una discapacidad, Dios también quiere otorgarte la ayuda necesaria para cada día y una esperanza futura. 

En este artículo quiero compartir algunas de las verdades bíblicas que me recuerdo a mí misma constantemente en mi caminar como madre de un niño con discapacidades. 

Dios ama al discapacitado 

El amor de una madre es un amor que da, que se preocupa y que sufre. Yo amo a mi hijo y quisiera que su vida fuera más fácil. Quisiera que pudiera aprender con el mismo esfuerzo que le cuesta a un niño con un desarrollo normal. Quisiera que pudiera disfrutar de su niñez como lo hacen los demás niños de su edad. Quisiera que pudiera adaptarse a la sociedad de una manera natural. Pero su vida no es así. 

Hay días que me pregunto ¿habrá alguien que ame más a mi hijo que yo? Y la respuesta es: Sí, hay alguien y ese es Dios. Dios lo ama porque es creación suya. Ya sea que tengas una discapacidad o que convivas con alguien que lo hace, Dios hizo a cada ser humano exactamente de la forma que Él quiso. El Salmo 139, versículos 13-16 dice:  

Porque Tú formaste mis entrañas; Me hiciste en el seno de mi madre. 

Te daré gracias, porque asombrosa y maravillosamente he sido hecho; Maravillosas son Tus obras, Y mi alma lo sabe muy bien. No estaba oculto de Ti mi cuerpo, Cuando en secreto fui formado, Y entretejido en las profundidades de la tierra. Tus ojos vieron mi embrión, Y en Tu libro se escribieron todos Los días que me fueron dados, Cuando no existía ni uno solo de ellos. (NBLA) 
 

Estas palabras son verdad tanto para el escritor original como para toda persona, sin excluir a aquellos que tienen una discapacidad física o mental. Cada ser humano ha sido asombrosa y maravillosamente formado por nuestro buen Dios.  

Dios decide con sabiduría por el discapacitado 

En el libro de Éxodo encontramos la historia de la liberación del pueblo de Israel del cautiverio en Egipto. Moisés fue el portavoz elegido para responder a las oraciones que clamaban al Señor: «¡Libéranos!».  Cuando Dios le habló a Moisés indicándole lo que debía hacer, Moisés respondió con excusas, diciéndole al Señor que él no era el indicado para liderar. ¡Como si Dios necesitara explicaciones o mayor información de parte nuestra! 

Moisés intentó esconderse en sus debilidades y el Señor le responde de la siguiente manera; «Y el SEÑOR le dijo: “¿Quién ha hecho la boca del hombre? ¿O quién hace al hombre mudo o sordo, con vista o ciego? ¿No soy Yo, el SEÑOR?”» (Ex. 4:11). Moisés estaba diciéndole a Dios que él no era fuerte ni capaz de hacer grandes cosas. Moisés estaba recordándole a Dios sus debilidades. Pero Dios no solamente conocía las debilidades de Moisés, sino que había decidido que estas formaran parte de su vida para traer gloria a Su nombre. 

Dios tiene planes eternos para el discapacitado 

En otro pasaje de la Biblia encontramos a los discípulos preguntándole a Jesús acerca de un hombre ciego. La pregunta que ellos hicieron fue: ¿quién pecó para merecer esta ceguera, este hombre o sus padres? Ante tal interrogante, la respuesta de Cristo fue: «Ni este pecó, ni sus padres; sino que está ciego para que las obras de Dios se manifiesten en él» (Juan 9:3). La Nueva Versión Internacional lo dice de una forma más clara: «esto sucedió para que la obra de Dios se hiciera evidente en su vida». 

Esta es mi oración para mi hijo y para otras personas a quienes amo y que sufren de una discapacidad o enfermedad debilitante: que las obras de Dios se manifiesten en ellos. Ningún detalle en la vida del discapacitado se escapa de la sabiduría, diseño y plan eterno de Dios. 

Dios consuela al discapacitado 

Dios tiene buenos planes eternos para cada enfermedad, sufrimiento y carencia de Sus hijos. Pero no podemos negar lo difícil que es vivir con una falta de habilidad o fortaleza. No podemos negar el esfuerzo extra que requiere poder lograr cierta aptitud para aquellos con discapacidades de aprendizaje. No podemos negar el dolor como padres al ver a nuestros hijos no llegar al éxito que otros sí pueden alcanzar. 

Pero, en medio del sufrimiento y lágrimas, nuestro buen Dios también nos da de Su consuelo y amor. Él nos ha dado de Su Espíritu, quien es nuestro Consolador, nos ha dado de Su Palabra, que nos guía hacia la verdad, y nos ha dado de Su Iglesia, para acompañarnos durante toda situación dolorosa. Es bueno venir a Dios con nuestro sufrimiento, y es bueno acompañar a aquellos que se duelen, Dios mismo nos ha llamado a hacerlo como grupo de creyentes: «Gócense con los que se gozan y lloren con los que lloran» (Rom. 12:15). 

La autora Karen Garza dice: «El lamento bíblico nace de la unión del dolor y la fe. Es el clamor sincero de un corazón que sufre, expone su dolor y dirige su aflicción a un Dios bueno y soberano. El cristiano que se lamenta delante de Dios no es falto de fe, sino que tiene tanta confianza y seguridad en Él que puede expresarle sus angustias y buscar el consuelo, la esperanza y el auxilio que solo puede brindar el Señor».1 

Eso es precisamente lo que he recibido a través del consuelo de mis hermanos en la fe: ánimo, paz, empatía, consuelo, oraciones, abrazos y ayuda tangible. Te animo a que no tengas miedo de venir a otros creyentes en tu dolor. Y no tengas miedo de ser un buen oído para aquellos que sufren dentro de tu iglesia.  

Dios restaurará al discapacitado 

Dios tiene buenos planes para Sus hijos. Él creo un mundo ausente de dolor y enfermedad. Y Él un día lo restaurará todo. Cada enfermedad y discapacidad serán erradicados. Podemos poner nuestra esperanza en la segunda venida de Cristo, quien vendrá a limpiar toda lágrima y a poner orden en este mundo, tal como lo dice Su Palabra, «Él enjugará toda lágrima de sus ojos, y ya no habrá muerte, ni habrá más duelo, ni clamor, ni dolor, porque las primeras cosas han pasado» (Apoc. 21:4). 

Ora por el discapacitado 

Ya sea que tú sufras de una discapacidad, cuides a alguien con una discapacidad o ames a alguien con una discapacidad, quiero compartirte esta oración tomada del libro Estoy orando por ti para que tú también la hagas: 

«Señor, que la verdad de la resurrección de Jesús y la certeza de la resurrección de todos los creyentes haga que su fe sea firme e inconmovible. Que afirme sus pies, para que solo te mire a ti como su única esperanza».2 

Recomendación para la lectora: 

  • Karen Garza, Llora con los que lloran: Cómo caminar con otros en su dolor 
  • Nancy Guthrie, Estoy orando por ti: 40 oraciones de la Biblia por alguien que sufre. 

1 Karen Garza, Llora con los que lloran: Cómo caminar con otros en su dolor (Nashville: B&H Español, 2024) 28.  
2 Nancy Guthrie, Estoy orando por ti: 40 oraciones de la Biblia por alguien que sufre. (Nashville: B&H Español, 2023) 36. 


3 de diciembre: Día Internacional de las Personas con Discapacidad 

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