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Por: Fernanda González 

¡Los días de verano son los mejores! Quizás fuiste a la playa, leíste un libro en la arena y tomaste una bebida helada o tal vez pasaste tus vacaciones en un campamento haciendo las cosas que más te gustan. Pero, de pronto, vuelves a la realidad. Se acaban las vacaciones. El ritmo empieza a ir rápido, y en lugar de caminar, comienzas a correr. Y sí, de un día a otro, ¡vuelves a clases! 

No sé si para ti ir a la escuela significa estar con tus amigos y pasar un buen tiempo, o si, por el contrario, es terrible, te duele el estómago por los nervios y quisieras pasar desapercibida. Tal vez eres una chica que destaca en los deportes, las matemáticas o la física o quizás no disfrutas de nada de esto.  

Sin importar cómo te sientas, debemos recordar algo: ¡Tenemos una oportunidad más para impactar la vida de los demás! ¿Cómo? ¡Siendo un ejemplo de Jesús! 

Quizás pienses: «Pero no soy de los populares, no tengo ninguna oportunidad para impactar la vida de los demás». Sin embargo, no necesitas un reflector para ser usada por Dios. 

¿Qué es ser un ejemplo de Jesús? 

Ser un ejemplo de Jesús es mostrar a los demás quién es Él. Es convertirnos en barro en Sus manos para que Él pueda moldear Su carácter en nosotras (Jer. 18:6). Al mostrar a Cristo mostramos Su amor, Su bondad, Su paciencia, Su gracia, Su justicia, etc. Somos embajadoras de Su imagen y de Su reino frente a un mundo que necesita conocerlo.  

Las personas que te rodean pueden conocer a Jesús por tu testimonio. Tal vez te preguntes: ¿Qué es el testimonio? Tu testimonio no es solo lo que dices antes de bautizarte. Tu testimonio es la manera en que vives cada día: las decisiones que tomas, la manera en que tratas a los demás y las palabras que salen de tu boca. 

Quizá pienses la mentira de que eres joven y no puedes ser usado por Dios, pero déjame recordarte lo que Pablo escribió a Timoteo, un joven a quien Dios usó grandemente: «No permitas que nadie menosprecie tu juventud, sino sé ejemplo de los creyentes en palabra, conducta, amor, fe y pureza (1 Tim. 4:12, NBLA)». 

¡Muestra a Jesús en tu juventud! 

Pablo le dice a Timoteo que no permita que nadie menosprecie su juventud. Muchas veces las personas creen que somos inmaduros.  Sin embargo, cuando entregamos nuestra vida al Señor, Él obra en nosotras y nos capacita para ser un ejemplo, aun desde nuestra juventud. Como dice Proverbios 20:11, incluso un joven da a conocer su carácter por su conducta. Podemos reflejar humildad, responsabilidad, liderazgo, nobleza. En pocas palabras, podemos mostrar a Jesús con nuestras acciones. 

Usa tus palabras con sabiduría 

Pablo nos enseña que debemos ser de ejemplo en nuestra manera de hablar porque nuestras palabras revelan lo que atesora nuestro corazón (Luc. 6:45). Antes de hablar, pregúntate: ¿Qué impacto tendrá lo que diré? ¿Refleja el carácter de Cristo? Elige tus palabras, cuida tus conversaciones y piensa tus respuestas.  

Pasas demasiado tiempo en la escuela y por lo tanto, tendrás muchas oportunidades para conversar. Sin embargo, te aseguro que lo que escuchas por los pasillos no te hace ser más como Jesús. Que tus conversaciones se distingan por la sensatez, la pureza, la sabiduría, la veracidad y la gentileza. Quizá una conversación guiada por Cristo sea el medio que Dios use para impactar la vida de alguien. 

Que tu conducta refleje prudencia 

Tu conducta es la forma en la que vives y te relacionas con las personas a tu alrededor (Sant. 3:13). Nuestra conducta debe mostrar prudencia, respeto, amabilidad, paciencia y confianza. Que tu conducta no sea caracterizada por tu enojo u orgullo. Ten una actitud amable, dispuesta a ayudar. Dios siempre nos observa. Honra a Dios con tu manera de vivir, de caminar, de hablar, de mirar, de vestir. ¡Sé fiel y vive para Su gloria! 

Ama como Cristo ama 

Muestra el amor de Cristo con actos de servicio como: defender al desamparado, interesarte por los demás, amar a tus enemigos (Luc. 6:35) y amar sin esperar nada a cambio. Muestra el gran amor que Dios nos otorgó. Refleja un amor puro, bondadoso, justo, misericordioso y lleno de gracia.  

Que tu fe no decaiga 

Mantente creyendo en Su Palabra, cultiva tu relación con el Señor, clama para que Él aumente tu fe cada día. Vive por fe y confía en Sus planes que son mejores que los tuyos. Mantente arraigada en Sus promesas y mantente confiando en Su voluntad que es buena, agradable y perfecta para nuestra vida (Rom. 12:2). 

Desea una vida pura 

La pureza puede llegar a ser lo último que encuentres en tu escuela. Ser pura, en un mundo caído puede parecer imposible porque somos bombardeadas de impureza cada día en las conversaciones, en la música, en los libros y en las películas. Pero en Cristo podemos ser puras. Ser pura, no es solo mantenerse pura físicamente, es ser pura en tus pensamientos, tener un corazón que anhela la pureza (Mat. 5:8), que desea la santidad, tener una conciencia limpia, tener una actitud pura hacia los demás, en especial para el sexo opuesto (1 Ped. 1:22). Solo Dios puede renovar nuestros pensamientos (Rom. 12:2), deseos y prioridades, Él nos hace puras.  

¡Sé un ejemplo de Jesús en tu desempeño académico, al elegir tus amistades, al mostrar tu opinión sobre un tema, al enfocarte en tus metas, al respetar a tus maestros y directores! 

Un recordatorio diario: ¿Qué hizo Jesús? 

Cuando era pequeña, escuché en una conferencia la famosa frase: What would Jesus do? [¿Qué hizo Jesús?]. En ese momento sabía cuáles eran algunas actitudes en mi vida que no estaban glorificando a Dios. Días después hice una pulsera con las iniciales «QHJ». Empecé a utilizarla todos los días hasta que en cada situación la pregunta venía a mi mente. 

Esta frase me enseñó que debía vivir como Jesús. Debía amar como Él lo hizo: sin egoísmo, sin buscar mi propio beneficio y con un amor sacrificial. Me recordó que debía crecer en mi fe, y no perder de vista la meta, hablar con verdad, honra y prudencia, y procurar que mi conciencia permaneciera limpia y que mis pensamientos y corazón debían ser renovados por Jesucristo.  

¡Muestra a Cristo en todo lugar! 

¡Reflejar a Cristo en un mundo que está de cabeza es posible! Somos la luz que resplandece en la oscuridad (Mat. 5:14), somos la verdad en medio de un mundo que nos satura con mentiras (Ef. 4:25), somos coherederas de Su reino (Rom. 8:17), por lo que debemos llevar Su mensaje a todo corazón. Esta es nuestra nueva naturaleza, mostremos al que gobierna nuestra vida. 

Una última palabra de aliento: 

Querida amiga, hemos sido creadas para algo más grande que encajar en un grupo social. Tu corazón no será más pleno, mientras busques el amor y la aceptación en las demás personas. Recuerda que eres aceptada en Cristo (Ef. 1:6) y que eres más amada por Dios de lo que puedes llegar a dimensionar (Ef. 2:4-5). No necesitas ser como los demás. No necesitas la aceptación de los chicos. Tu valor no viene de tu apariencia, de tu rostro o de tu capacidad. Tu valor proviene de donde está anclado tu corazón, Cristo te hace valiosa. ¡Tu identidad es lo que Dios ha dicho que eres! 


Recomendaciones para la lectora: 

Brilla cada día: 90 devocionales para jovencitas. ISBN 9798384536833 
Palabra – Estudio bíblico: Un año de lecciones con sabiduría bíblica para jóvenes. ISBN 9781087773209 
Líder de jóvenes: 12 marcas para impactar a las nuevas generaciones. ISBN 9781087776170 


Fernanda González tiene 19 años. Estudia Comunicación Digital y Periodismo en la Universidad de Guadalajara y un Diplomado en Estudios Bíblicos en el Instituto Integridad y Sabiduría. Sirve junto con su familia en la Iglesia CC Vida Nueva en Sinaloa, México.  
Desde temprana edad, Fer ha servido en distintos ministerios y ha disfrutado de la lectura y la escritura.  
Puedes encontrar algunos de sus escritos, poemas y recomendaciones literarias en Instagram como: Fernandagonzalez.blog 
Fer ama escuchar música, tomar café, capturar momentos con su cámara y la repostería.

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