Por: Susana de Cano
¿Te gusta leer? ¿Disfrutas compartir libros con otras mujeres o leerlos en grupo? Si es así, este artículo es para ti. Hoy queremos celebrar juntas al Dador de todo recurso que nos ayuda a conocerlo mejor.
El 23 de abril celebramos el Día Mundial del Libro y del Derecho de Autor, una fecha que la UNESCO instituyó desde 1995 para honrar la lectura, la creatividad y la protección de las obras intelectuales1. ¿Qué tiene esto que ver con nosotras? Es una oportunidad para reflexionar sobre la gracia de Dios al permitirnos tener acceso a recursos bíblicos. También es una ocasión para llenar nuestro corazón de agradecimiento porque nuestro Dios soberano ha permitido la producción de ellos a través de hombres y mujeres que, con fidelidad y esfuerzo, ponen por escrito verdades de Dios que nos edifican.
El libro más importante
Antes de hablar de los libros, y siendo que la Biblia misma es un libro, celebramos el maravilloso plan de Dios de hablarnos a través de Sus palabras reveladas en el gran libro de libros: la Biblia. Johannes Gutenberg revolucionó el mundo en 1455 con una imprenta mejorada a la edad medieval, y lo hizo imprimiendo la Biblia Sacra Latina, convirtiéndose así en el libro más impreso de la historia con más de 5 mil millones de copias2. En un mundo digital actual, donde el libro electrónico tiene mayor alcance, el libro tradicional sigue siendo un tesoro que nos encanta abrir, oler sus páginas, palpar con nuestras manos y admirar su arte, resistente al paso del tiempo y a los avances de nuestra era.
A diferencia de otros libros, las palabras de la Biblia nos vivifican, nos transforman y disciernen porque Dios mismo nos habla a través de ellas. Por eso damos gracias a Dios por Su Palabra y por los recursos que nos llevan a conocerlo mejor al compartir Su historia de redención de maneras creativas y especiales que cada autora recibe del Señor.
Derecho de autor
El trabajo de la autora que pasa horas estudiando las Escrituras, sus lenguas originales, su contexto histórico y cultural y las diferentes traducciones, o de una maestra que prepara un devocional para su grupo de mujeres o la escuela dominical, es una forma de mayordomía que se realiza, como exclama el salmista:
«Integridad y rectitud me guarden,
Porque en ti he esperado» (Sal. 25:21)
El derecho de autor, en esencia, es una forma de proteger el trabajo de aquellas mujeres que invierten su tiempo, su vida, sus experiencias, su conocimiento y los estudios formales que Dios les ha dado particularmente a ellas para crear recursos únicos. La verdad pertenece a Dios, y Él les ha dado a Sus hijas la capacidad de crear, pensar y expresar verdades acerca de Él.
Un legado de tinta femenina
Hoy, la producción de recursos desde las Escrituras incluye Biblias para mujeres, guías de oración y libros devocionales que abordan maternidad, matrimonio y fe cotidiana como un instrumento de evangelización y discipulado. A lo largo de la historia, la Iglesia ha sido bendecida con mujeres sabias y valientes que tomaron su pluma para contar sobre quién es Dios y Su llamado a la salvación.
En la época de la Reforma, las mujeres transformaron los hogares, sirvieron a la Iglesia y dignificaron el rol de la mujer, pero también contribuyeron a expandir el evangelio a través de la escritura. La poesía religiosa fue el género dominante entre las mujeres en la era prerreformada. Margarita de Navarra fue la primera poeta del protestantismo en publicar; más que testimonios personales, escribió poemas como una forma de difundir la doctrina reformada. Las mujeres también escribieron obras protestantes abiertamente teológicas.
Katherine Zell, basándose en las Escrituras, escribió en defensa del matrimonio clerical contra la doctrina católica sobre el celibato clerical, lo cual abrió los ojos de muchas mujeres ante este tema. Algunas mujeres escribían para su crecimiento personal y lo compartían, otras lo publicaban para beneficio del movimiento reformado, otras escribieron hermosos himnos. La evidente capacidad intelectual que leer las Escrituras les daba, coincidía con madres que trabajaban para educar a la próxima generación y formar a sus hijos en educación bíblica3.
Recursos que impactan la vida de las mujeres
Actualmente, contamos con Biblias enfocadas en temas particulares de las mujeres. Por ejemplo: «La Biblia de estudio para mujeres» es un recurso invaluable. No solo nos provee datos históricos y culturales de cada libro de la Biblia, sino que también describe la vida de las mujeres de la Biblia y aborda temas relevantes a las mujeres, como esposa, madre o mujer soltera.
Los estudios bíblicos enfocados en mujeres también son una enorme bendición, favorecen a la gran comisión que Jesús nos dejó: «Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado» (Mat. 28:19-20). Por ejemplo, encontramos recursos como «Ansiedad», de la autora Scarlet Hiltibidal; o estudios bíblicos centrados en un libro de la Biblia como el reciente recurso del libro de «Apocalipsis» de la autora Jen Wilkin; o un estudio bíblico de un pasaje de la Biblia como el estudio del Salmo 103, «Digno» de Wendy Bello.
Hemos sido bendecidas con una riqueza de recursos creados por mujeres para mujeres, que nos dirigen la mirada hacia la Biblia y, por ende, hacia el carácter de Dios. En lo personal, la lectura de libros me apasiona. Mis géneros literarios favoritos son la novela, los temas de teología y apologética. Con el tiempo, he llegado a saborear cada palabra y a apreciar, incluso admirar, la manera en la que Dios les da la destreza de escribir para transmitir lo que Él ha puesto en sus corazones. Para mí, el escribir es un arte que se valora con el paso del tiempo y que conlleva esfuerzo de muchas personas.
Un libro no es solo el proyecto del autor, involucra editores, diseñadores, una imprenta, publicidad… es una cadena de diferentes capacidades que están detrás de la elaboración de un libro. ¡Es trabajo en equipo! Por eso, valoramos ese trabajo al protegerlo de la piratería (Lev. 19:11) y al recomendarlo y usarlo para el beneficio de nuestras hermanas en nuestras iglesias y comunidades. Nuestros corazones se maravillan de la pluma de cada autora, pero aún más del Señor que les ha dado esa pluma y esa obra para escribir.
Leamos juntas
Lo que personalmente he visto en los últimos 10 años es el incremento de los clubes o grupos de lectura. Como todo en la vida cristiana, es mucho mejor hacerlo en comunidad. Los libros han sido herramientas de gracia que nos unen cuando no encontramos palabras para expresar lo que estamos atravesando. Muchas veces, la autora del libro que estamos leyendo juntas logra expresar con claridad aquello que sentimos. Lo dice de una manera tan acertada que somos ministradas y exhortadas.
Si quieres animar el amor por la lectura a tus hijos pequeños, reforzando lo que Deuteronomio 6:5-9 dice, puedes realizar un «picnic literario» de alguna historia bíblica. Por ejemplo, si leen Génesis 1 y 2, podrían comer en el jardín simbolizando el Edén. Con hijos más grandes, pueden realizar una noche de trivia con preguntas como: «¿Quién escribió Proverbios?», o revisar cuánto han leído y aprendido.
Entonces, celebremos el 23 de abril leyendo y compartiendo recursos que exalten a Cristo, para gloria de Dios (1 Cor. 10:31) y animemos a las mujeres que desean escribir a decir, como el salmista: «Rebosa mi corazón palabra buena; dirijo al rey mi canto; mi lengua es pluma de escribiente muy ligero» (Sal. 45:1).
1 https://www.unesco.org/es/days/world-book-and-copyright
2 https://www.britannica.com/technology/printing-press
3 https://tabletalkmagazine.com/article/2017/10/the-women-of-the-reformation/
Recomendación para la lectora:
- Una mujer elegida. Por: Karla de Fernández & Susana de Cano
- Teología Sistemática. Por Stephen Wellum
- ¿Y cómo llegamos hasta aquí? Por: Catherine Scheraldi de Núñez