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Por: Angelica Rivera

En 1993, la Asamblea General de las Naciones Unidas (ONU) instituyó el 15 de mayo como el Día Internacional de la Familia, con el fin de concientizar sobre la importancia de esta institución y fortalecer los lazos familiares. Pero ¿por qué tomar un día para celebrar la familia? ¿Qué base bíblica hay para esto? Aunque la Biblia no establece un mandato específico para celebrar este día, sí vemos en las Escrituras cómo Dios instituyó diferentes celebraciones para que Su pueblo recordara Sus obras y reflexionara en Su fidelidad. Actualmente vivimos en un ritmo de vida tan acelerado que, en ocasiones, no tenemos tiempo ni para meditar y reflexionar en ellas. 

En la Biblia se mencionan diversas festividades o fiestas judías. Aunque aparecen a lo largo de toda la Escritura, encontramos instrucciones específicas para ellas en Levítico 23. «Estas son las fiestas señaladas por el Señor, santas convocaciones que ustedes proclamarán en las fechas señaladas para ellas» (Lev. 23:4, NBLA). Estas fiestas eran días señalados y ordenados por Dios para ser celebrados en honor de Su nombre. Estos tiempos de celebración son importantes no solo para Israel, sino también para el mensaje general de la Biblia, porque cada uno de ellos prefigura o simboliza un aspecto de la vida, la muerte y la resurrección del Señor Jesucristo.1 

Hoy, gracias al nuevo pacto en Cristo, no tenemos que celebrar aquellas fiestas. Sin embargo, sigue siendo bueno apartar tiempos específicos para pensar en Dios y agradecerle por lo que Él ha hecho a nuestro favor. La familia es idea de Dios y fue creada por Él. Por eso, es de gran utilidad tener un día para celebrar la familia que Dios nos ha dado. A través de los años, muchos han querido destruir el diseño de Dios, sabiendo que una familia desunida y débil puede desestabilizar tanto la sociedad como la iglesia. 

Dentro de la familia se forman los valores y encontramos apoyo y refugio en medio de un mundo caótico. Debería ser un oasis donde recuperamos fuerzas, donde refrescamos nuestros pies cansados, donde podemos hablar sin temor a ser juzgados. Sin embargo, al vivir en un mundo caído, este es el ideal, pero no siempre las familias se ven así. Por eso, es prudente revisar constantemente cómo estamos desempeñando nuestros roles como hijas, madres, tías, hermanas o abuelas y arrepentirnos cuando reconocemos que estamos actuando mal (Sal. 139:23-24). 

Mi exhortación es que aprovechemos el día que se ha denominado Día Internacional de la Familia para examinar nuestro corazón, arrepentirnos y pedir perdón si es necesario. Que sea una ocasión para restaurar relaciones rotas, cultivando el hábito de dedicar este día a bendecir a Dios, quien nos insertó en un núcleo familiar. Quizás no sea el que quisiéramos o el que creemos que nos conviene, pero es el que nuestro buen y sabio Padre escogió para nosotros. Debemos agradecerle por cada miembro y buscar maneras de bendecir sus vidas. 

Si hay diferencias que no podemos resolver, acércate a tu iglesia y busca ayuda de tu pastor o de una hermana sabia que pueda aconsejarte. En la multitud de consejeros está la victoria. «Donde no hay buen consejo, el pueblo cae, pero en la abundancia de consejeros está la victoria» (Prov. 11:14, NBLA). 

Recuerda que es en el ambiente familiar donde aprendemos a amar de verdad, donde servimos sin ser aplaudidos, donde aprendemos a amar a aquellos que más nos conocen y, muchas veces, nos presionan. Esas son oportunidades para bendecir, perdonar, abrazar y animar. Que nuestro hogar sea un ambiente de paz, donde se sienta la presencia de Dios. 

Al final, regocijémonos al saber que, si hemos creído en Él, ahora tenemos un Padre que nunca nos fallará, una gran familia en la fe, de diferentes naciones e idiomas, con la que reinaremos en perfecta armonía junto a nuestro Dios por la eternidad. Me emociona mucho pensar en lo que nos espera. Nuestras familias terrenales imperfectas pueden llevarnos a tener una perspectiva por encima del sol, porque no vivimos por vista, sino por fe (2 Cor. 5:7). 

Que este Día Internacional de la Familia sea un tiempo para cultivar sabiduría en nuestro corazón, como expresó el salmista: «Enséñanos a contar de tal modo nuestros días, que traigamos al corazón sabiduría» (Sal. 90:12). 

Que Dios bendiga tu familia y la mantenga firme sobre la Roca, sin importar las tempestades que vengan. 


1 https://www.gotquestions.org/Espanol/fiestas-judias.html


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Autora: Courtney Moore. ISBN: 9798384503026 

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Autor: Dane C. Ortlund. ISBN: 9798384524885 

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