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Por: Paty Namnún 

Silvia deseaba por encima de cualquier cosa una vida en paz. Ella evitaba los conflictos a toda costa y buscaba estar «bien con todos» porque así ella pensaba que iba a lograr vivir con la paz que tanto deseaba. Gabriel disfrutaba el sentimiento de quietud interior, él evitaba los problemas a toda costa porque no quería que nada «le robara su paz». 

Así como Silvia y Gabriel, la paz interior es algo que de alguna manera todos queremos, deseamos ese sentimiento de quietud y satisfacción interior, la realidad de un alma en tranquilidad sin preocupación alguna. El problema es que el tipo de paz que muchas veces deseamos es una generalmente asociada a la ausencia de conflictos y de situaciones difíciles. Solemos tener una idea del cómo nuestras vidas deberían ser y hacemos todo para lograrlo. 

El problema es que esta clase de paz está completamente atada a lo externo, depende de que las cosas a nuestro alrededor estén bien según nuestro propio criterio. Una paz como esa es completamente inestable y no permanece. Pero la verdadera paz es diferente, es una que permanece a pesar de las circunstancias, es una que Él mismo la da. 

La paz que viene de Dios 

Entender y tener la paz que viene de Dios requerirá que veamos la misma con el lente de la Escritura. En ese sentido quisiera compartir contigo 6 verdades de la Palabra sobre la paz. 

  1. La paz verdadera no depende de mí. 

En paz me acostaré y así también dormiré, porque solo Tú, SEÑOR, me haces vivir seguro. Salmo 4:8, NBLA 

El momento en el día en que estamos dormidos es cuando somos más vulnerables. No estamos conscientes de lo que sucede a nuestro alrededor, no hay nada que podamos controlar y allí el Señor nos recuerda la importancia de descansar en la paz que Él provee, porque Él es nuestro lugar seguro. La paz verdadera viene cuando entendemos que nuestras vidas están seguras en Él, no en nuestra habilidad. Una vida que entiende y abraza esta verdad es una vida en paz. 

  1. En la sabiduría de Dios hay paz. 

Sus caminos son caminos agradables y todas sus sendas, paz. Proverbios 3:17, NBLA 

Una vida en paz es aquella que viene como fruto de andar en Sus caminos. Muchas veces queremos paz a cuestas de vivir bajo nuestro propio estándar, pero la Biblia nos enseña que aquel que tendrá paz es el que vive sometido a Su sabiduría, porque Él sabe lo que es mejor y Sus mandamientos son siempre para nuestro bien. 

  1. La salvación de Dios nos da paz. 

Pero Jesús dijo a la mujer: «Tu fe te ha salvado, vete en paz» Lucas 7:50, NBLA 

La salvación que Cristo nos dio nos ha dado paz con Dios. No hay mayor paz para nuestras vidas que saber que la relación que tenemos con Dios ya no es una de enemistad sino de hijos, ya no es una de lejanía sino una en la que hemos sido acercados por la sangre de Jesús. La realidad de Su salvación no solamente nos da paz eterna, al haber sido reconciliados con Él, sino que afecta nuestro día a día. Puedo vivir en paz porque sé que Él no me rechazará, puedo vivir en paz porque sé que gracias a Su salvación estoy segura en Su amor y puedo vivir en paz porque no hay condenación en Él. 

  1. La paz es fruto del Espíritu. 

Pero el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fidelidad, mansedumbre, dominio propio; contra tales cosas no hay ley. Gálatas 5:22-23 

La paz verdadera es parte del fruto del Espíritu que está en nosotras al recibir la salvación en Cristo y es puesto de manifiesto en nuestras vidas en la medida en la que andamos conforme a Él. No hay manera en la que podamos experimentar Su paz si no estamos caminando en el Señor. 

  1. Una mente llena de Cristo nos da paz. 

Por nada estén afanosos; antes bien, en todo, mediante oración y súplica con acción de gracias, sean dadas a conocer sus peticiones delante de Dios. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará sus corazones y sus mentes en Cristo Jesús. Filipenses 4:6-7 

Si hay algo que nos aleja de Su paz es el afán, ya que éste nos lleva a poner nuestra mirada en el presente terrenal enfatizando las preocupaciones que trae nuestro entendimiento humano finito, llevándonos a fabricar más de ellas a través de nuestra imaginación. En medio de esta realidad la Palabra de Dios nos invita a que llevemos cada preocupación y todas nuestras peticiones a Él, porque es entonces cuando Su paz guardará nuestra mente y nuestro corazón en Él. 

  1. Nuestra paz está en Jesús. 

Estas cosas les he hablado para que en Mí tengan paz. En el mundo tienen tribulación; pero confíen, Yo he vencido al mundo. Juan 16:33 

Jesús nos anunció la realidad del sufrimiento y a su vez nos dejó ver que aun en medio de lo que podemos experimentar es posible tener paz en Él. En medio de los peores sufrimientos podemos tener paz porque Él ha vencido, podemos tener paz porque sabemos que no hay sufrimiento que Él no lo haya atravesado primero, podemos tener paz porque Él está con nosotros. Nuestra paz no está en las circunstancias, sino en Jesús. 

Que el Señor nos ayude a correr a Él y así tener verdadera paz. 

Libros recomendados para la lectora: 

  • Buenas nuevas cuando tocas fondo: Cuando el dolor es profundo y la esperanza parece perdida. Por: Ray Ortlund 
  • Misericordia en el valle de sombra: 21 días en salmos de lamento. Por: Paty Namnún 
  • El caos dentro de mí. Por: Edyah Ramos 
  • El Señor del Salmo 23. Por: David Gibson 
  • La paz de Dios, devocional 30 días

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